lunes, 24 de mayo de 2010

Zape

Hace unas cuantas semanas, estaba en clase y el profe hablaba de que los objetos no existen por sí mismos, bla bla bla. Para ilustrar, se le ocurrió un libro. Después de decir que habrá alguna tribu en la selva amazónica que no sepa qué son, remató con
(Profe) Incluso las historias que contienen, no son las mismas para todas las personas. Ni siquiera para ustedes mismos - si releyeran su libro favorito de hace cinco años, ya no significaría lo mismo que entonces.
Con lo cual concluyó un pésimo ejemplo para el caso.

El punto es que despertó una curiosidad en mí - ¿qué significaría uno de mis libros favoritos de la prepa ahora?

Después de releerlo quería pegarme un tiro. La relectura me hizo consciente de lo mucho que he cambiado, y de lo poco satisfecha que estoy con la persona que soy ahora. Me sentí muy decepcionada.

Pero era lo que necesitaba. Un wake-up call pesadito, sin mitigantes. Un golpe a la cabeza que me hiciera reaccionar.

No voy a decir que por fin voy a cambiar porque me conozco. Y como dice una amiga, no es que uno cambie, es que se acostumbra.

Mas creo que, al menos, ya estoy en el terreno de comenzar a hacer algo.

2 comentarios:

Viajero vertical dijo...

A veces necesitamos de ese forzado y súbito despertar. Algunos les ocurre al leer un libro, a otros en un viaje, otros, menos afortunados, necesitan ver la muerte de cerca para darse cuenta. Pero creo que conozco la sensación.

Nastia H.K. dijo...

Y que libro fue?